¿Cuántas veces me encuentro dandole mucha importancia a un comentario o un gesto ajeno y me quedo enganchada de mal humor todo el día? Acaso ¿no te pasó?
Salimos dos minutos mas tarde de casa y el colectivero encima no para ¡tenemos que esperar otro! y esa espera se transforma en despotricar contra el colectivero. Viene otro colectivo, nos subimos y durante lo que dura el vieja continuamos cuestionandonos por qué el primero no paró... si no le costaba nada, nos sube la presión y nos da impotencia. Llegamos al trabajo y saludamos diciendo "vos podés creer que estaba en la parada y el bondi siguió de largo!". Y luego comenzamos nuestro trabajo con un sabor amargo que volcamos lentamente en nuestras actividades y comentarios.
Pufff.. tengo mil anéctodas así. Algunas me duran todo el día ¿y que gano? nada... nada bueno. Yo me amargo, molesto a mis compañeros y a la gente con quien me cruzo y el colectivero siguió su día como si nada. A veces el "disparador" es el comentario / respuesta de otro compañero.. o el mio mismo. Mi mal día puede perjudicar al de otros, o viceversa. ¿Hasta dónde puedo llegar? ¿De qué me sirve quedarme enganchada en esas conversaciones y en esos sentimientos de bronca y rencor? Como dije.. no sirven de nada... de nada bueno.
Lo que si es bueno es que ahora ya podemos ser conscientes que nos pasa esto y elegir. ¿Querés tener un día bueno o un día malo? ¿Querés contagiar alegría o bronca? No importa qué sea lo que nos pase ese día... sino el significado y el lugar que le damos en nuestra vida.
El cambio no es automático, tal vez tengas que detenerte y volver a elegir durante el mismo día. Pero creo que vale la pena ¿no?
Te invito a leer esta historia:
Un día arruinado
Un día un grupo de estudiantes vió un "Kuentenik" judío, un comerciante ambulante que vendía por lo general ropa y artículos de lencería. Se acercaron al comerciante y le preguntaron cuánto costaba un pantalón. El comerciante les dió el precio pero, como siempre, estaba sobrevaluado ya que estaba convencido de que comenzarían un proceso de regateo para llegar finalmente a un precio justo.
Sin embargo, los estudiantes pusieron cara de sorpresa al ecuchar el precio ya que lo encontraban barato. Pagaron y se fueron.
El comerciante se lamentó amargamente de no haber empezado con un precio mas alto, cerró su maleta y se fue a casa; el día ya estaba arruinado.
¿Qué creés que hubiese pasado si el comerciante en vez de ver la ganancia que no había conseguido se hubiese puesto contento que realizó una venta super rápido y sin regateo?
Y recordá. Si querés ¡podés! Yo te ayudo.
Te invito a leer esta historia:
Un día arruinado
Un día un grupo de estudiantes vió un "Kuentenik" judío, un comerciante ambulante que vendía por lo general ropa y artículos de lencería. Se acercaron al comerciante y le preguntaron cuánto costaba un pantalón. El comerciante les dió el precio pero, como siempre, estaba sobrevaluado ya que estaba convencido de que comenzarían un proceso de regateo para llegar finalmente a un precio justo.
Sin embargo, los estudiantes pusieron cara de sorpresa al ecuchar el precio ya que lo encontraban barato. Pagaron y se fueron.
El comerciante se lamentó amargamente de no haber empezado con un precio mas alto, cerró su maleta y se fue a casa; el día ya estaba arruinado.
¿Qué creés que hubiese pasado si el comerciante en vez de ver la ganancia que no había conseguido se hubiese puesto contento que realizó una venta super rápido y sin regateo?
Y recordá. Si querés ¡podés! Yo te ayudo.
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