Los miedos pueden estar relacionados con algo real
(que puede o no habernos pasado) o con algo que nosotros imaginamos (que solo
vive en nuestra mente). Un ejemplo de algo real podría ser el miedo a volar y
un ejemplo de lo que nos imaginamos podría ser el miedo a la oscuridad y los
monstruos. Dejando de lado las psicopatologías, tanto el volar como los
monstruos se relacionan no con el presente sino con la idea que nosotros
relacionamos hacia un futuro. El volar no es en sí donde reside nuestro miedo,
sino en que algo puede fallar del avión y éste se puede caer, prender fuego,
etc. Nuestro miedo está relacionado con el dolor, sufrimiento o muerte. Por
otro lado, el miedo a los monstruos también está focalizado en el futuro: en
qué podrían hacernos esos nuestros!. Pero la diferencia entre ambos es que los
monstruos no existen.
Pero desde pequeños aprendimos a vivir con el miedo.
El miedo es una llamada de atención del cuerpo que nos pone en alerta de un
posible peligro. El tema es hasta dónde dejamos que ese miedo pase de ser una
alarma y que pueda manerjar nuestra vida.
Yo no sé cuál podría ser el “remedio” para el miedo
pero recuerdo que cuando éramos chicos (pero no tanto) y nos daba miedo la
oscuridad, sin posibilidad de prender una luz lo único que podíamos hacer era
avanzar en la oscuridad, hacia lo desconocido. El miedo nos puede paralizar o
podemos decidir continuar. Para romper con esa idea que nos da miedo… como es
una idea ¡no tenemos que pensar y avanzar!
Muchas veces nuestros miedos se basan en experiencias
vividas traumáticas o dolorosas, que al encontrarnos en una situación similar
nos trasporta automática y sentimentalmente a esa primera experiencia.
Entonces, si es algo racional yo elijo no sufrir y si
para no sufrir existe la posibilidad de sacar el miedo a un lado… entonces lo
haré a un lado y seguiré. Día a día. Hora a hora. Minuto a minuto. Pasito a
paso.
Enfrentemos al lobo… ¡si se puede!
¿Cuántas cosas dejás de hacer por miedo? ¿Cómo
cambiaría tu vida si comenzaras a hacerlas? Si no es el miedo ¿qué te impide
llevarlas a cabo? ¿Hasta cuándo vas a tener miedo?
Y recordá. Si querés ¡podés! Yo te ayudo.

